CINECELARG3 / La Gran Ilusión de Jean Renoir. ENTRADA LIBRE

JACOBO PENZO

SÁBADOS SELECTOS

Sábado 3 noviembre de 2012 / 3 p.m.

ENTRADA LIBRE

La Gran ilusión (La grande illusion). Francia, 1937. 95 min.

Director: Jean Renoir. Guión:Jean Renoir  y Charles Spaa. Música: Joseph Kosma.  Fotografía:Christian Matras. Intérpretes: Jean Gabin, Erich von Stroheim, Pierre Fresnay, Marcel Dalio, Dita Parlo, Jean Dasté.Producción: RAC. Premios:1938: Es el primer film en lengua no inglesa nominado al Oscar a la mejor película. Gana el Premio Especial de Venecia y el premio del NYCCA

Un avión francés de reconocimiento, pilotado por De Boeldieu (Fresnay) y Maréchal (Gabin), es abatido sobre suelo alemán por el avión de combate del capitán von Rauffenstein (Stroheim) unos meses antes del inicio de la IGM. Después de pasar por la enfermería, son trasladados al campo de Hallback, donde comparten cautiverio con un maestro (Dasté), un actor de teatro (Carette), el hijo de un banquero judío (Dalio) y otros. Después de varios cambios, coinciden en la prisión del castillo de Winsterborn el aristócrata De Boeldieu, el mecánico Maréchal y el hijo del banquero Rosenthal. Rige la prisión el capitán von Rauffenstein, ahora mutilado de guerra.

Es una de las grandes películas de Renoir. Su idea central se basa en la creencia en la igualdad de las personas y la posibilidad de la fraternidad entre ellas, al margen de las diferencias de clase y de educación, y de situaciones sobrevenidas de guerra. Para el guionista las fronteras de los Estados son artificiosas y absurdas, los nacionalismos defendidos por el nazismo y el fascismo son una necedad, la fraternidad entre los pueblos es una urgencia derivada de la propia naturaleza de las cosas y la paz es posible. Defiende los valores del humanismo (libertad, solidaridad, amistad). 

LA ETERNA ILUSION:

Cuál es la ilusión a la que alude el título de este gran film de Jean Renoir, a qué perenne búsqueda se refiere y qué es aquello inalcanzable que sugiere en su perseverante, denodada y terca indagación  de lo humano entre los hombres. Qué es lo que aspira a alcanzar, y de lo que intenta convencernos a lo largo de su detallada y acuciosa descripción del ansia de libertad, de la solidaridad y de  la capacidad de soportar el sufrimiento y burlarse incluso de la  calamidad y encontrar sin sorpresa rasgos de compasión en los lugares más extraños.

Porqué intenta, con pasión, con emoción, con humor hacernos creer en algo que la humanidad se ha negado a sí misma una y otra vez a lo largo de la historia, que ha sido la causa y origen de incontables atrocidades, matanzas, violaciones y genocidios que algunos han intentado justificar a veces  tras vanas razones raciales, ideológicas o políticas. Además, porqué la llama “ilusión” como si se expandiera a otra dimensión y quedara siempre en anhelo y muy lejos de los hechos, de las siempre trágicas circunstancias en que se dan las luchas, los combates y las guerras entre los hombres. Esa simple presunción es tan sencilla y elemental, incluso tan “posible” si solo dejáramos, por un momento, de lado nuestras trágicas diferencias y prejuicios. Esa  luminosa ilusión, esa mágica idea que podría traer gozo y felicidad a la tierra podría resumirse en una sola frase: “si, es posible la paz entre los hombres”

La Gran Ilusión” permanecerá por siempre y quizás más allá del cine, como el intento irrepetible de referir a una utopía imposible y lamentablemente sin consecuencias. Porque a pesar de su belleza, de la enorme compasión y humanidad que otorga a sus personajes, a pesar de ese sutil grito pacifista nada se puede hacer ante las demenciales pasiones que desata cualquier confrontación entre seres humanos.

Filmada en 1937, solo dos años después Hitler invadiría Polonia y comenzaría una guerra tan cruel y despiadada que cambiaría no solo el paisaje político del planeta, transformaría también de manera radical la forma  en que el hombre se ve hoy a sí mismo, y desnudaría para siempre la endeble ficción  que crean  la cultura y la civilización humanas.

La ilusión surge así, después de esos años de guerra, más sólida en su evanescencia utópica. Los múltiples conflictos sectoriales que han estallado desde entonces no hacen más que confirmarlo. Después de los campos de concentración y la industrialización del asesinato masivo,  de Hiroshima y Nagasaki, la ilusión sigue viva pero cada vez más remota e imposible. Y la lejana fábula de Renoir parece  casi una fantasía, con seres de una calidad que hoy es difícil reconocer entre nosotros. Seres que generan simpatía, con  diferencias y conflictos pero aun así, en los que jamás podríamos concebir la capacidad de barbarie que luego se instalaría en la vida cotidiana de franceses y alemanes. Es por ello que agradecemos a Jean Renoir  por esta genial mirada a las mejores posibilidades del alma humana aunque su encarnación en la realidad permanezca todavía en el reino de la pura ilusión./Coordinación de Comunicaciones/Fundación Celarg           

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s